El escritor László Krasznahorkai, nacido en Gyula, Hungría en 1954, compartió una serie de conceptos sobre literatura, política, arte, estilo literario y más, en una conferencia de prensa que dio en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), en su primer acto público posterior a la concesión del Nobel de Literatura 2025.
Con referencia a su forma de escribir, Krasznahorkai reconoció que aunque su mano izquierda está “cada vez más cansada”, es con la que sigue escribiendo sus libros, con pluma y papel. “Yo soy como el poeta húngaro Endre Ady (1877- 1919), que cuando se inventó la máquina de escribir, dijo: “Yo nunca en la vida voy a escribir a máquina, porque para escribir poesía no se puede; basta con una pluma y papel para hacerlo”, y creo que yo soy así”, dijo László Krasznahorkai.
El escritor húngaro que en mayo presentará su último trabajo “Herscht 07769”, también está dentro de esa creencia y se refirió al mundo y las nuevas tecnologías: “no creo que el arte tenga mucho que ver con el rumbo que ha tomado el mundo. La tecnología es maravillosa, pero el arte nos lleva mucho más lejos. Nos puede hacer volar hacia un espacio libre. El arte nos eleva, pero luego nos devuelve a la Tierra, no como los cohetes de Elon Musk”, compartió. “La calidad humana de una persona no depende de la tecnología, sino del arte. Y al mismo tiempo creo que necesitamos esa altura que brinda el arte, que es muy difícil de apreciar y vivir desde aquí abajo. Pienso que los genios y los artistas más grandes lo son porque son capaces de crear ese imperio y, por supuesto, no estamos hablando del satélite chino más lejano, sino del museo egipcio, que está más cerca, porque si conservamos partituras, pinturas y artistas, entonces podemos decir que, mientras existamos, el arte está allí”.
El autor de ”Tango satánico”, lamento que en la actualidad enfrenta un panorama muy pobre y descuidado, rodeado de lo que produce Hollywood. “Ahora mismo son tan populares esas baratijas dijo que no se podían imaginar hace 40 años y ese es el problema”. “Son los peores enemigos de la literatura”, también el autor de ”Melancolía de la resistencia”; habló de rebeldía: “No quiero decir que siempre soy un rebelde, pero no me llevo bien con el poder, nunca me he llevado y creo que nunca me llevaré, porque el poder es muy limitado y siempre está relacionado con el dinero, lo cual no hace la felicidad, aunque tampoco la falta de dinero la da”.
Reconoció Krasznahorkai, ante los periodistas que su literatura generalmente es relacionada con dos palabras “miseria” y “apocalipsis”. Sobre la primera aseguró que es un error y afirmó: “no escribo sobre la miseria, sino sobre la pobreza”. “Son dos términos parecidos, pero no iguales, subrayó Krasznahorkai. “Los pobres tienen su cultura. No tienen dinero, pero tienen espíritu. La miseria es la pobreza absoluta, tanto en lo terrenal como en lo espiritual”, sostuvo el escritor. Continuó: “Pero quizá me tendría que haber esforzado más en representar el estado de miseria total, que es lo que cada vez estamos más empantanados en el mundo. Aun así, no reduciría lo que escribo a un reflejo de la miseria social”, reflexionó. En ese sentido: “me aferro con dos dedos, o quizá sólo con uno, al arte de calidad. El arte nos ayuda, sí, pero en las últimas dos décadas no he leído ningún libro sobre una persona en la miseria a quien solo le queda su dignidad. Esa persona quizá podría ser el objeto de mi obra”, expresó el novelista a la prensa.
Y en cuanto a la segunda palabra apocalipsis, el escritor comentó que la primera en utilizar esa palabra para explicar su obra fue la escritora estadounidense Susan Sontag, que lo llegó a definir como “el maestro del apocalipsis”. Tiempo después cuando le dieron el Nobel, el jurado lo definió de nuevo con ese vocablo, al justificar el galardón en su “obra convincente y visionaria que, en medio del terror apocalíptico, reafirma el poder del arte”.
Y agregó: “Mucha gente se rio de esa afirmación; lo que puedo decir a ese respecto es que el apocalipsis es algo continuo, no es un supuesto de último momento, sino que es la forma en que se ha desarrollado la historia. Es una dinámica de caer y levantarse. Siempre hemos vivido en el apocalipsis, es la forma en que se ha desarrollado la historia”, considera Krasznahorkai. El Nobel de Literatura 2025, citó ejemplos de la actualidad, de la deriva siniestra en que está el mundo: “Gente mala como Vladimir Putin, ha existido siempre. Las cosas no van bien, claro, pero es que nunca han ido bien, aunque siempre la ocurrido algo que nos ha salvado, que ha hecho que avancemos en este mundo”, afirmó.
Krasznahorkai reflexionó: “En mis libros son los ángeles los que traen un mensaje revelador y son sacrificados por los pecados colectivos. Pero algo ha cambiado en los últimos años: antes los sacrificaban porque comprendían sus mensajes y les resultaba ofensiva una verdad tan desnuda; ahora ni siquiera lo entienden, ni siquiera saben que es un mensaje, pero los siguen sacrificando”.
Reconoció Krasznahorkai que “no tengo un prototipo de lector”. “Todos se me parecen”. Si habló del esfuerzo que hacen sus lectores para adentrarse en los textos que forman parte de sus libros. “Es otro tipo de esfuerzo leer mis libros, pero piensen que tipo de esfuerzo era leer a Samuel Beckett en su momento o escucharlo en el teatro…porque son autores que siempre han intentado alcanzar lo más alto”, concluyó.
Lo dice porque sabe que su obra es como encontrar un laberinto de frases infinitas y atmósferas densas donde el tiempo parece haberse detenido justo antes del colapso total. Los relatos de Krasznahorkai exploran la entropía, el aislamiento y la degradación de la sociedad, retratando a personajes que deambulan por paisajes desolados en busca de una trascendencia que siempre se les escapa. Es gran literatura, donde el humor negro se mezcla con una metafísica descarnada, obligando al lector a navegar en párrafos de una sola frase hasta que se entrega a la belleza de la catástrofe.
Para culminar su plática con la prensa, el Nobel de Literatura 2025, László Krasznahorkai, bromeó nuevamente sobre su sobrenombre de maestro de Apocalipsis. “El Apocalipsis no es algo único, sino que está continuamente ocurriendo. Nunca va a llegar, está pasando justo ahora”.
Foto de Déri Miklós
Sumar Literomania nr. 399 (2026)






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